CAMBIO CLIMÁTICO: FUTURO NEGRO PARA LOS PÁRAMOS

CAMBIO CLIMÁTICO: FUTURO NEGRO PARA LOS PÁRAMOS
Actualmente, y reconociendo cuanto han sido afectados estos ecosistemas de alta montaña debido al avance de la frontera ganadera y agrícola, los páramos cumplen una función vital para la regulación del ciclo hidrológico del país además de albergar una gran diversidad biológica (algunos estudios calculan que en los páramos existen alrededor de 4,700 especies diferentes de plantas y 70 de mamíferos (Van der Hammen). Sin embargo, en escenarios de cambio climático estas funciones ecosistémicas se alterarían casi irreversiblemente a consecuencia del aumento de la temperatura global y de las modificaciones drásticas en el régimen de lluvias.
No obstante, estos impactos funestos en uno de los ecosistemas más frágiles de Colombia podrían ser evitados en tanto la comunidad internacional tenga la voluntad de ponerle un punto final al cambio climático. Para ello se requiere que todos los países reunidos en el marco de las Naciones Unidas acuerden en la próxima Cumbre del Clima, a realizarse en Copenhague (Dinamarca) en diciembre próximo, reducir de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero -principalmente CO2- a fin de mantener el aumento de la temperatura global del planeta lo más abajo posible de los 2ºC.
El éxito del acuerdo de Copenhague se medirá en la medida en que sea capaz de alcanzar el pico de emisiones globales en el año 2015, descendiendo luego tan rápido como sea posible para acercarse a cero para mediados de siglo. En términos prácticos, lograr lo anterior requiere que los Jefes de Estado de todos los países asistan a la próxima Cumbre del Clima y acuerden:
. Reducciones ambiciosas de emisiones en los países desarrollados de al menos un 40% en relación a niveles de 1990 para el 2020. Para ello se debe fijar una meta a corto plazo que establezca  una reducción del 23% de esas emisiones en el segundo período de compromiso (2013 a 2017). Al menos tres cuartas partes de  esas reducciones deben lograrse mediante acciones locales; no en otros países ni a través de mecanismos de compensación; . Detener la deforestación a fin de llegar a la deforestación cero para 2020. Para ello se requiere un mecanismo de financiamiento que genere de forma automática, masiva y predecible los recursos necesarios para apoyar las políticas y actividades vinculadas con el tema en los países en desarrollo. Estos fondos deben ser aportados por los países desarrollados mediante la subasta o remate de un porcentaje de los permisos de emisión que, actualmente, los países desarrollados consiguen de forma gratuita acentuando el problema del cambio climático. Los principios fundamentales para canalizar los recursos a países como Colombia serían la comprobación, el control y la contabilidad nacional, y no el financiamiento de proyectos aislados. Lo anterior aseguraría que los bosques no sean considerados como simples reservas de carbono (sumideros) sino que se tome en cuenta su rica biodiversidad y que se respeten los derechos de los pueblos indígenas y de las comunidades que los habitan; . Incrementar los fondos públicos y privados para evitar y enfrentar al cambio climático.
De acuerdo con cálculos iniciales, los países desarrollados necesitan proporcionar al menos 140 mil millones de dólares anuales de fondos públicos de aquí a 2020, para financiar las acciones de adaptación y mitigación del cambio climático, detener la deforestación y promover las tecnologías limpias en los países en desarrollo; . Adoptar acciones de mitigación en los países en desarrollo, financiadas por los países desarrollados, a fin de que paulatinamente reduzcan entre 15 y 30% sus emisiones para el año 2020. Para ello, los países en desarrollo tendrían que aplicar de manera unilateral medidas de costo cero que puedan alcanzar exitosamente sin ayuda externa. Para otro tipo de medidas de mayor costo, deben contar con el apoyo de los países desarrollados en forma de financiamiento, tecnología o creación de capacidades; . En el caso particular de Colombia, el presidente Álvaro Uribe debe pugnar por que, en materia de adaptación, se garanticen los recursos suficientes para poder proteger ecosistemas estratégicos como los páramos, por su magnífica capacidad de mantener la resiliencia de las comunidades que de ellos dependen para sobrevivir ante los efectos adversos del cambio climático.
Los puntos anteriores constituyen lo mínimo necesario para mantener el aumento de la temperatura global del planeta lo más abajo posible de los 2ºC y para evitar que en Colombia, entre otros impactos, desaparezcan para siempre los páramos.
Literatura citada:
// Arana, A., N. Hoyos y M. Salazar. 2002. Proceso de participación social en la determinación de áreas naturales protegidas en ecosistemas altoandinos (páramos y bosques) de la Cordillera Central del departamento del Valle del Cauca. Corporación
Autónoma Regional del Valle del Cauca – CVC. En: Resúmenes: Congreso Mundial de Páramos. Estrategias para la conservación y sostenibilidad de sus bienes y servicios ambientales. Paipa, Colombia, Mayo 13-18 de 2002. pp. 76-77.
// Cortés, A. 1994. Los suelos de páramo: Reguladores del recurso hídrico en Boyacá. Dirección del Centro de Investigaciones Científicas. Universidad Jorge Tadeo Lozano. Santafé de Bogotá. Colombia.
// García, J. 2003. Análisis del potencial de emisión de dióxido de carbono del páramo de Chingaza y lineamientos para su conservación en el contexto del Mecanismo de Desarrollo Limpio. Tesis de grado para optar al título de Ecólogo. Universidad Javeriana.
// Hofstede, R. 1999. El páramo como espacio para la fijación de carbono atmosférico. En: Medina, G y P. Mena (Eds). 1999. El páramo como espacio de mitigación de carbono atmosférico. Serie Páramo 1. GTP/Abya Yala. Quito. Ecuador.
// IDEAM, Ministerio del Medio Ambiente y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. 2002. Páramos y Ecosistemas
Alto Andinos de Colombia en condición Hot Spot & Global Climatic Tensor. IDEAM – Colombia.
// IDEAM, Ministerio del Medio Ambiente y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. 2001. Primera Comunicación
Nacional ante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Colombia.
// IGAC. 1988. Estudio semidetallado de suelos de áreas representativas de los páramos de Sumapaz, Neusa y Chingaza
(Departamento de Cundinamarca). Bogotá. Colombia.
// Monasterio, M. y M. Molinillo. 2002. Integrando el Desarrollo Agrícola y la Conservación de áreas frágiles en los páramos de la Cordillera de Mérida, Venezuela. En: Resúmenes: Congreso Mundial de Páramos. Estrategias para la conservación y sostenibilidad de sus bienes y servicios ambientales. Paipa, Colombia, Mayo 13-18 de 2002. pp. 75.
// Van der Hammen, Thomas. Atlas de Páramos de Colombia.

Fuente: www.greenpeacecolombia.org      
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