Introducción a la Contaminación por Mercurio



Introducción a la Contaminación por Mercurio
para las ONG
En países industrializados, como Estados Unidos, Canadá y otros, algunos
pueblos indígenas y algunas personas pobres capturan sus propios peces
y mariscos (y en algunos casos, aves y mamíferos que comen peces) y
dependen de estos alimentos como su principal fuente de proteínas.
A menudo no pueden costear, o no tienen acceso por otros motivos a
alimentos alternativos, buenos y nutritivos. En el mundo en desarrollo
es aún más grande el número de personas que depende del pescado.
Las personas que viven en islas, en regiones costeras, a lo largo de vías
navegables interiores y en otros lugares, con frecuencia tienen dietas
tradicionales altamente dependientes del pescado en lo que se refiere a la
nutrición. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y
la Agricultura (FAO) estima57 que el pescado proporciona a más de 2.900
millones de personas al menos el 15 por ciento de su ingesta promedio per
cápita de proteína animal. Además, el pescado, en promedio, proporciona
el 50 por ciento o más del consumo de proteína animal a las personas que
viven en algunos pequeños Estados insulares en desarrollo y también en
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56 Ibid.
57 “The State of World Fisheries and Aquaculture,” Food and Agriculture Organization of the United Nations, 2 008, p. 9 , 61, ftp://ftp.
fao.org/docrep/fao/011/i0250e/i0250e.pdf.
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Bangladesh, Cambodia, Guinea Ecuatorial, Guyana Francesa, Gambia,
Ghana, Indonesa y Sierra Leona. La FAO señala que el pescado proporciona
casi el 8 por ciento del consumo de proteína animal en América del Norte
y América Central, más del 11 por ciento en Europa, alrededor del 19 por
ciento en África y casi el 21 por ciento en Asia. (No se proporcionaron
cifras consolidadas de consumo de pescado en América del Sur.) El informe
destaca también que probablemente el consumo real sea considerablemente
más alto que las cifras entregadas, debido a que las estadísticas oficiales no
registran la contribución de la pesca de subsistencia.
Aun considerando los impactos negativos para la salud derivados del
consumo de grandes cantidades de pescado y mariscos contaminados con
mercurio, hay mucha gente para la cual la restricción severa del consumo de
pescado puede ser una mala elección o ni siquiera una elección posible. Hay
quienes no pueden reducir su consumo de pescado sin verse enfrentados
al hambre o a la inanición. Para otros, los principales alimentos sustitutos
disponibles para reemplazar el pescado son altos en azúcares y bajos en
proteínas. Restringir el consumo de pescado en favor de tales alimentos
puede conducir a un aumento de la obesidad, la diabetes, las enfermedades
cardíacas y otras enfermedades. Para las comunidades con acceso limitado
a alimentos alternativos que sean nutritivos, los beneficios del consumo
de pescado para la salud pueden, al hacer un balance, ser mayores que
los riesgos asociados a la exposición al mercurio. Los miembros de esas
comunidades seguirán sufriendo las consecuencias para su salud derivadas
de la exposición al metilmercurio hasta que las medidas que se adopten a
nivel internacional logren reducir de manera significativa la contaminación
por mercurio en los peces. Esto, a su vez, no tiene posibilidades de
ocurrir sin la adopción e implementación efectiva de un convenio amplio
de control del mercurio. Por otro lado, muchos pueblos indígenas y
otros grupos tienen importantes razones culturales y sociales para seguir
comiendo sus alimentos tradicionales.
Fuente: Introducción a la Contaminación por Mercurio
para las ONG
Por Jack Weinberg
Asesor Experto en Política Pública
Red Internacional de Eliminación de los Contaminantes
Orgánicos Persistentes (IPEN)
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