EL PROBLEMA DEL RÍO BOGOTÁ



EL PROBLEMA DEL RÍO BOGOTÁ
Por: Alfonso Pérez Preciado
2. EL PROBLEMA DE DISPONIBILIDAD DE AGUA DE LA REGIÓN
2.1. LOS CONFLICTOS DE USO
La contaminación de las aguas es causa de conflictos regionales, pues impide otros usos posibles de ellas, en especial el consumo humano (acueductos), la recreación y el riego de pastos y de hortalizas, entre otros. Fuera de estos conflictos, se deben citar, además, los ligados a la competencia por el empleo del agua para diferentes usos en la cuenca alta del río Bogotá, donde es necesario distinguir cuatro situaciones:
•Aguas arriba de Santafé de Bogotá el principal conflicto es entre el acueducto de la capital y el uso agrícola. En efecto, aunque la captación en Tibitoc es tan sólo de 5 m3/s en la actualidad, es muy alta frente a los mínimos del río, esto es, los caudales de épocas secas, que es cuando más se necesita para riego (la demanda de agua para riego en la sabana ha sido estimada por la CAR en 8,5 m3/s). Esta situación fue especialmente crítica hasta 1985 cuando se llegó a utilizar en promedio 9 m3/s, lo que equivalía a dejar semiseco el cauce del río aguas debajo de Tibitoc (el caudal medio del río en este punto es de 10,9 m3/s). El impacto se puede apreciar si se tiene en cuenta que los volúmenes de estiaje en Vuelta Grande, inmediatamente aguas arriba de la ciudad (antes de la desembocadura del río Salitre), varían entre 0,89 (para 1 día) y 2,78 m3/s (para 15 días)
cada dos años, caudales que no son o apenas son suficientes para mantener las condiciones hidrobiológicas del río, y que no garantizan su uso para riego. Este limitante frena el uso del caudal base del río durante los períodos de estiaje, lo que puede compensarse con un uso máximo en las épocas de aguas altas, lo que permite la recuperación de los embalses. A la derivación de Tibitoc es necesario añadir 1,5 m3/s del río Teusacá, almacenados en el embalse de San Rafael y desviados al acueducto de la ciudad junto con las aguas del Chingaza.
•Entre la desembocadura del río Salitre o Juan Amarillo (autopista a Medellín) y Alicachín (embalse del Muña), la descarga de las aguas residuales de la ciudad en el río Bogotá le devuelve los caudales captados en Tibitoc (5 m3/s) y en Vitelma (1 m3/s), incrementados con los caudales desviados del Teusacá y del páramo de Chingaza (9 m3/s), reducidos en un factor de consumo neto de un 20%, aproximadamente. En consecuencia, a partir de la ciudad, el río presenta unos caudales superiores a los de su régimen natural. No obstante, la extrema contaminación de sus aguas en este tramo hace que éstas no sean aptas para riego de pastos y de hortalizas, de los que proviene la demanda. A pesar de ello, las aguas son empleadas para tal fin, incluso en el proyecto La Ramada de la Car, con los consiguientes riesgos para la calidad de los alimentos. De otro lado, las compuertas de Alicachín generan un efecto de remanso en el tramo final del río, el cual hace al sector más vulnerable a las inundaciones.
•Aguas abajo de Alicachín, los efectos se deben al uso energético, pues la derivación de sus caudales para generación eléctrica hace que entre el embalse del Muña y el sitio de descarga de la central de La Guaca, a 642 msnm, el río presente un cauce semiseco, sobre todo en época de verano, cuando prácticamente la totalidad del caudal es derivado por los túneles de carga de las hidroeléctricas mencionadas. En esta zona los conflictos se relacionan con la dificultad que experimentan las comunidades para atender sus crecientes necesidades de agua, tanto para consumo humano como para riego y para recreación, dado que su fuente natural, el río Bogotá, es inutilizable. En invierno, los picos superan ampliamente la capacidad de generación instalada y de bombeo del Muña y, al no poderse represar por el peligro de inundaciones, son evacuados río abajo. En efecto, la demanda de caudal de las dos cadenas de generación del río Bogotá (1.175,5 Mw) es de 75 m3/s, pero el caudal medio a su paso por Alicachín es apenas de 32 m3/s, por lo cual la generación a plena capacidad es posible sólo en cortos períodos del año. Para aumentar la generación energética en épocas críticas se procede, entonces, a desembalses específicos en el sistema de embalses de la sabana, lo cual incrementa el déficit en los usos sabaneros.
Fuente: EL PROBLEMA DEL RÍO BOGOTÁ
Por: Alfonso Pérez Preciado
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