CAMBIO CLIMÁTICO: FUTURO NEGRO PARA LOS PÁRAMOS



CAMBIO CLIMÁTICO:
FUTURO NEGRO PARA LOS PÁRAMOS
El páramo: una maravillosa fuente de vida amenazada
Los páramos son ecosistemas típicos de las altas montañas de la cordillera de Los Andes. En ellos nacen un gran número de quebradas y ríos muy importantes de Colombia. Las temperaturas son bajas y, generalmente, son bastante húmedos debido a las frecuentes lluvias y a la presencia de neblina. Sus suelos son pantanosos, las plantas que viven en éstos ecosistemas tienen hojas aterciopeladas que las protegen del frío y les permiten retener la humedad de la neblina.
Además, son considerados como unos de los más bellos y valiosos ecosistemas, y por esa razón los países que los poseen son privilegiados.
Los páramos están presentes únicamente en Colombia, Ecuador, Venezuela y Costa Rica. Es en Colombia donde se encuentra su mayor extensión en el mundo. Abastecen de agua a la mayoría de los colombianos, sobre todo a los que habitan en la zona cordillerana. Ciudades importantes como Bogotá, Cali y Medellín toman el agua directamente de estos ecosistemas o de los ríos o quebradas que nacen de ellos.
Una de las funciones más importantes que cumplen estos ecosistemas es la de regular el ciclo del agua de la naturaleza. Tanto el suelo como la vegetación actúan como una “esponja” que en invierno es capaz de absorber una gran cantidad de agua proveniente de las lluvias. En verano, cuando hay escasez de lluvias, el páramo continúa escurriendo poco a poco el agua absorbida y los ríos pueden mantener una gran parte de su caudal. Por esta razón, los habitantes de ciudades como Bogotá (Colombia), Quito (Ecuador), Mérida (Venezuela) y muchas otras, tienen agua constante a lo largo del año y no se preocupan porque en verano casi no haya lluvias.
Para los indígenas que habitaron la región Andina, el páramo se constituía en un territorio sagrado  y mítico. Para los Incas, por ejemplo, el páramo representó la ruta de expansión de todo su imperio. Sin embargo, desde la llegada de los españoles, estos ecosistemas al igual que muchos otros, han ido disminuyendo su extensión original e incluso en algunas regiones han desaparecido por completo a causa de la intervención humana.
Las principales causas de degradación de estos ecosistemas han sido el establecimiento de cultivos de papa o amapola, y la introducción de ganado.
Para poder sembrar en los páramos es necesario el desmonte y la quema de la vegetación natural, después de lo cual se adecua el suelo, fertilizándolo y arándolo para que pueda ser cultivado.
La ganadería es un proceso muy similar, sólo que en lugar de sembrar cultivos se siembran pastos para que las vacas puedan alimentarse.
Al realizar todas las actividades anteriores la función de “esponja retenedora de agua” del páramo desaparece: ya no hay vegetación que capte agua, el suelo ha sido pisoteado por las vacas, maltratado por el hombre y ha perdido la porosidad que le permitía retener la humedad. En estas condiciones, el páramo ya no puede regular el ciclo del agua. En invierno, las fuertes lluvias arrasan con el suelo, erosionándolo y, además, los ríos se desbordan y se producen inundaciones que afectan a muchas personas.
En verano se producen sequías severas, los caudales de los ríos se reducen o desaparecen y, por lo tanto, el agua que puede ser captada para abastecer a los habitantes de las regiones o ciudades cercanas también disminuye o se agota por completo. Lo anterior podría ser causa de graves desastres para ciudades en las que el agua proviene de los páramos casi en su totalidad.
Sumado a los anteriores problemas, el acelerado calentamiento global afecta también a estos ecosistemas. Al aumentar la temperatura, las especies que están adaptadas a las condiciones típicas del páramo deben migrar a sitios más altos y fríos en busca de las condiciones ideales para su supervivencia. Con el tiempo, todo el ecosistema migra a las partes más altas de las montañas debido al cambio de clima. Los nevados son desplazados o desaparecen y el páramo pierde también parte de su extensión original.
Sin embargo, la desaparición de los páramos o la disminución de su extensión también conlleva a la desaparición del hábitat de especies emblemáticas como el cóndor de los Andes (el que se posa sobre el escudo de Colombia) o el oso de anteojos. También podrían desaparecer para siempre muchas especies de plantas que viven únicamente en estas zonas.
Por todas estas razones, el páramo ha sido considerado como un ecosistema muy valioso y frágil; es por eso que en Colombia, el gobierno ha tomado algunas medidas para protegerlo.
Una de ellas es el establecimiento de Parques Nacionales Naturales (PNN) en zonas donde se encuentran páramos, como es el caso del PNN Sumapaz (el páramo más grande del mundo) o el PNN Chingaza, que es el que abastece de agua al 80% de los bogotanos.
Proteger a este importante ecosistema no es únicamente tarea del Estado; cada uno de los ciudadanos también puede ayudar a conservarlo. Por ejemplo, al visitar un páramo, es mejor limitarse a contemplar la belleza de su paisaje y no extraer plantas o animales de su hábitat natural. Se debe tratar de caminar por los senderos establecidos para no pisotear el “colchón” que hay en el suelo que ayuda a retener el agua. Es importante también, evitar introducir y abandonar objetos extraños en el ecosistema. La basura, se debe llevar de vuelta a la ciudad.
Fuente: CAMBIO CLIMÁTICO:
FUTURO NEGRO PARA LOS PÁRAMOS
www.greenpeacecolombia.org
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