Cambio Climático


Cambio Climático
Esta necesidad llevó al desarrollo de una nueva ciencia que permite
conocer cómo era el clima en tiempos pasados: la paleoclimatología.
Esta ciencia recurre a documentos que, de manera directa o indirecta,
aluden a las condiciones climáticas del momento en que se generaron
y, en general, permiten recomponer la historia de los eventos climáticos
extremos: sequías, inundaciones, olas de frío y de calor.
Para considerar épocas más remotas se recurre a distintos tipos de
datos: rocas, sedimentos, hielos o restos de fauna y flora, que permiten
identificar el valor de las principales variables climáticas de la época
cuando estos restos se acumularon.
Hacia fines de la década de los ochenta, el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización
Meteorológica Mundial crearon el Panel Intergubernamental sobre el
Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). El IPCC tiene
como objetivo compilar el estado del conocimiento de los diferentes
temas que pudieran estar involucrados con el cambio climático,
incluyendo sus aspectos científicos, económicos y sociales, así como
las estrategias de respuestas. También proporciona información
científica y técnica para facilitar a los gobiernos las bases suficientes
para arbitrar políticas climáticas coherentes. El objetivo de estos
estudios es el seguimiento de los cambios climáticos a escala global.
Sin embargo, las mediciones directas de datos no son a veces
suficientes para poder predecir qué sucederá y es necesario recurrir
a modelos climáticos. Estos modelos son sistemas de ecuaciones y
simulaciones que corren en computadoras e intentan reproducir el
comportamiento del mundo real. Si son buenos, permiten hacer
predicciones sobre cuál será la evolución del clima en una determinada
región o a nivel mundial.
En climatología, el uso de modelos es imprescindible para hacer
pronósticos meteorológicos y para intentar prever las consecuencias
de los posibles cambios climáticos a mediano y largo plazo. El problema
está en que la realidad es tan compleja que ni aun usando los más
potentes ordenadores se puede reproducir con fidelidad. Además del
efecto directo del aumento de las concentraciones de GEI en la
temperatura global de la Tierra, hay que tener en cuenta las
realimentaciones tanto de índole positiva como negativa. Por ejemplo,
un aumento en la temperatura producirá la variación en la extensión
de la nubosidad o las masas de hielo. Pero, a su vez, esas variaciones
vuelven a influir directamente sobre la temperatura del planeta.
Para la realización de estos modelos, los climatólogos dividen la
atmósfera en celdas, en tres dimensiones. Luego, en cada celda, se
computan valores de temperatura, presión, humedad, y velocidades
horizontales y verticales de viento, mediante ecuaciones que
expresan cómo podrían variar estos parámetros según las
condiciones generales y los valores de las celdas vecinas. Estos
modelos suelen ser útiles para predicciones del clima a corto plazo.
Los Modelos Globales de Circulación incluyen modelos atmosféricos
y modelos oceánicos. Gracias a las cada vez más potentes
computadoras, estos modelos son capaces de procesar cascadas
de datos que proceden de una red cada vez más amplia de satélites
y estaciones de control remoto. Así pueden modelar la atmósfera del
mundo con un sorprendente nivel de detalle a gran escala, pero
suelen registrar errores a escalas regionales.
Fuente: PROYECTO DE CIUDADANIA AMBIENTAL GLOBAL
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
Oficina Regional para América Latina y el Caribe (PNUMA/ORPALC)
Boulevard de los Virreyes 155, Colonia Lomas de Virreyes
11000, México D.F., México
Tel.: (52) 55-5202-4841
Fax:(52) 55-5202-0950
Correo Electrónico: ciudadania@pnuma.org
http://www.pnuma.org
http://www.pnuma.org/ciudadania/index.php
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