PARQUE ECOLÓGICO DISTRITAL ENTRENUBES, BOGOTA


INVENTARIO DE ANFIBIOS Y REPTILES DEL PARQUE
ECOLOGICO DISTRITAL ENTRENUBES
12.1 OBJETIVOS
• Hacer un inventario de los anfibios y reptiles presentes en el Parque Entrenubes.
• Comparar la composición de especies de anfibios y reptiles de la zona de estudio con otros
ambientes altoandinos asociados.
• Correlacionar la información, a nivel de organismos encontrados y características de hábitat, con el fin de plantear recomendaciones que contribuyan a la creación del Plan de Manejo del Parque Entrenubes.
12.2 MARCO CONCEPTUAL
En el mundo la clase Amphibia está compuesta de tres ordenes vivientes, Anura, Caudata y Gymnophiona, conocidas comúnmente cono ranas, salamandras y ciegas, respectivamente.
Superficialmente, las salamandras parecen lagartijas pequeñas (cola larga y dos pares de
extremidades), pero se diferencian de ellas por carecer de escamas y uñas. Las ciegas se parecen más a las lombrices de tierra, aunque algunos campesinos piensan que son serpientes, estas tienen cuerpos muy alargados y carecen de extremidades. Sus ojos están debajo de la piel, lo que da origen a uno de sus nombres vulgares: ciegas. Las ranas y los sapos tienen las extremidades bien desarrolladas (el par posterior es más desarrollado que el par anterior), carecen de cola y tienen un cuerpo corto (Lynch & Renjifo, 2001).
La clase Reptilia está compuesta por cuatro ordenes vivientes, Chelonia o Testudinata (tortugas), Crocodylia (caimanes y cocodrilos), Rhynchocephalia y el orden Squamata (lagartos y serpientes).
Las tortugas se caracterizan por tener un rostro corto, ojos y oídos prominentes; carecen de dientes, sus mandíbulas están cubiertas por una funda córnea, el cuerpo está dentro de un caparazón de hueso, la cola es pequeña con relación al tamaño del cuerpo y el cuello es lago. Los machos tienen un pene como órgano copulador. Los cocodrilos presentan un rostro largo, ojos y oídos prominentes, dientes en alvéolos, cola larga y miembros robustos con palmeadura en los dedos pediales. Al igual que en las tortugas, los machos tienen un pene. En las serpientes y lagartijas existe mucha variación, pero presentan dientes sin alvéolos y los machos tienen un hemipene a cada lado en la base de la cola. Las serpientes carecen de miembros, oídos y párpados, mientras que la
mayoría de las lagartijas presentan párpados. (Lynch & Renjifo, 2001).
Como se mencionó anteriormente, los anfibios y los reptiles, poseen particularidades a nivel biológico y ecológico que los hacen susceptibles a transformaciones en el ambiente natural, convirtiéndolos en buenos indicadores del estado de los ecosistemas naturales. Información que a su vez, puede ser incorporada en programas de monitoreo y formulación de planes de manejo. A continuación se presentan algunas de dichas particularidades:
Los anfibios, por ejemplo, además de tener una piel húmeda y permeable al agua, para su reproducción requieren también de un ambiente húmedo para el desarrollo de sus larvas y/o embriones. La gran mayoría de las ranas y sapos están íntimamente ligadas a las fuentes de agua ya que tienen larvas acuáticas (renacuajos), (Lynch & Renjifo, 2001).
Esta dependencia de los anfibios a las fuentes de agua, hace que el factor limitante en la distribución de este grupo sea precisamente, el agua. De tal manera que requieren un ambiente con una alta humedad relativa y fuentes de agua disponibles. Además para la persistencia de estos animales en los lugares que cumplan con las dos características mencionadas, dichas fuentes de agua deben cumplir con ciertos requerimientos específicos para cada especie, entre las que se incluyen, el poseer o no corriente, ser río, quebrada, charco o pantano y el grado de contaminación, ya que por tener piel permeable al agua, los anfibios no toleran altos niveles de ésta y es una de la principales
causas de su desaparición.
En contraste con los anfibios, los reptiles tienen una serie de adaptaciones que les han permitido vivir en zonas secas o desérticas. Entre estas se encuentran: la piel impermeable cubierta de escamas y desprovista de glándulas mucosas, y el huevo amniótico, frecuentemente envuelto por una cáscara, con desarrollo embrionario carente de larvas acuáticas, lo que los libera de tener que volver a las fuentes de agua a depositar sus huevos (Lynch & Renjifo, 2001).
Debido a dichas características, la distribución de los reptiles se encuentra limitada por la temperatura ambiental y/o la radiación solar, ya que las bajas temperaturas por periodos prolongados de tiempo disminuyen las funciones metabólicas de los reptiles, provocando entre otras cosas, que el desplazamiento del animal sea demasiado lento, poniéndolo en peligro al hacerlo una presa fácil (Lynch & Renjifo, 2001).
A través de la historia, los reptiles han sido objeto de otro impacto antrópico, además del generado por la destrucción del hábitat natural. Este tiene que ver con el hecho de que son uno de los grupos animales que más temor causa al común de la gente. Las serpientes, por ejemplo, son consideradas como animales muy peligrosos que pueden producir la muerte, razón por la que la mayoría de las personas que habitan lugares donde estas se pueden encontrar, las matan cada vez que se las encuentran. El impacto producido por el temor generalizado hacia los reptiles, también ha sido un
componente importante en la disminución de las poblaciones de estos animales en los lugares a donde ha llega el hombre.
Tanto para anfibios como para reptiles, un patrón ecológico observado reiteradamente es la disminución del número de especies en hábitats cuyas características físicas y climáticas son particularmente severas, tales como desiertos, cima de montañas o grandes latitudes.
Con respecto al alimento las montañas altas ofrecen, en general y bajo condiciones comparables de humedad, menos recursos que las zonas más bajas y con diferencias apreciables según el cinturón altitudinal, como consecuencia de la menor biomasa de las plantas fuente de alimento. Las condiciones climáticas en general, también son menos favorables para los organismos de las montañas altas si se comparan con las condiciones de tierras más bajas y la vegetación presenta menos porte, aumentando junto con la altitud, las zonas de suelo desnudo.
El fenómeno en la reducción de especies de plantas y animales, y en el número de taxa superiores, con la altitud, se presenta desde la transición del bosque montano y el subpáramo, lo que correspondería a la zona de vida Andina (alturas mayores a 2300m pero menores a 3500).
Efectivamente, debido a que el Parque Entrenubes ocupa un rango altitudinal correspondiente a la zona de vida Andina, es de esperar que el número de especies tanto de anfibios como de reptiles que se pueden encontrar allí, no sea muy alto o que por lo menos, presente una reducción bastante notoria con respecto al número de éstas que habitan regiones más bajas de Colombia.
En los ecosistemas altoandinos que rodean el parque, a saber los Cerros Orientales, el Macizo de Sumapaz y la Sabana de Bogotá, se han llevado a cabo inventarios que han contribuido al conocimiento de los anfibios y reptiles de alta montaña, entre los más importantes se encuentran los de Hoyos (1991), Sturm (1994) y Lynch & Renjifo (2001). Adicionalmente, Castaño, et al (2000) y Ardila & Acosta (2000), presentan una recopilación de los reptiles y anfibios registrados en diferentes regiones de Colombia, incluyendo los cerros de Monserrate y Guadalupe, Usme y el páramo de Sumapaz.
Fuente: PARQUE ECOLOGICO DISTRITAL DE MONTAÑA
ENTRENUBES
TOMO I
COMPONENTE BIOFISICO
FAUNA-ANFIBIOS Y REPTILES
CORPORACION SUNA HISCA
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