Cambio climático


Cambio climático
Luego, a partir de la Revolución Industrial, la actividad humana
comenzó a tener efectos de alcance regional, como en los casos
de contaminación de cuencas o más recientemente el caso de la
lluvia ácida, donde las emisiones producidas por la combustión,
sobre todo de carbón, produjeron impactos en zonas relativamente
alejadas de la fuente de emisión. Así, la tarea de mitigar estos
impactos comenzó a hacerse más dificultosa.
En la actualidad, finalmente, los impactos tienen dimensión global,
pues, o afectan a bienes ambientales públicos globales, como la
atmósfera en el cambio climático o el adelgazamiento de la capa de
ozono, o tienen escala global, como en lo que concierne a la
pérdida de biodiversidad.
La naturaleza de los procesos implicados en la intervención del hombre
es compleja y en algunos casos aún no completamente conocida. A
ello deben agregarse su alcance espacial y la intensidad creciente
de los impactos, con lo que la tarea de mitigación será mucho más
difícil y comprometerá a varias generaciones.
Es preciso profundizar el conocimiento científico sobre los
fenómenos involucrados, difundir los resultados de esas
investigaciones, diseñar políticas que den respuestas adecuadas
a los problemas a los que debemos hacer frente, para mitigar las
emisiones de gases de efecto invernadero y para lograr que los
sistemas se adapten a los cambios en marcha. A la vez, se deben
promover conductas colectivas e individuales acordes con las
nuevas condiciones que resultan del cambio climático global.
3. El Cambio Climático
3.1. El efecto invernadero y el calentamiento global
El efecto invernadero es un proceso natural por el cual los gases
que están presentes en la atmósfera “atrapan” la radiación que la
Tierra, a su vez, reemite al espacio. Esta emisión de la Tierra es
producto del calentamiento de su superficie por la radiación solar.
Así, el efecto invernadero hace que la temperatura media de la
Tierra sea alrededor de 33°C mayor que si este proceso no
ocurriera.
Cuando se habla del tiempo que hace o del clima de una región se hace
referencia a conceptos diferentes pero relacionados entre sí.
Por tiempo se entiende el tiempo meteorológico, es decir, el estado de la
atmósfera en un determinado día, semana o mes. Se caracteriza por la
humedad, la temperatura, la presión, las precipitaciones, la nubosidad en
un determinado lugar y momento. Por su parte, el clima es el conjunto
de fenómenos meteorológicos que caracterizan el estado medio de la
atmósfera en una región del planeta, como temperaturas medias,
precipitaciones medias, vientos dominantes, etc. De esta manera el tiempo
meteorológico es lo que caracteriza a la atmósfera en forma coyuntural y
efímera.
Mientras que el clima refleja las tendencias resultantes de condiciones
habituales durante un largo periodo.
La superficie terrestre, los océanos y los hielos son calentados por
el Sol, y la energía que reciben es devuelta hacia la atmósfera
como otro tipo de energía que, una vez en ella, es retenida
momentáneamente por el vapor de agua, el dióxido de carbono
(CO2), el metano (CH4) y otros gases como los clorofluorocarbonos,
los hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos, el óxido nitroso y el
hexafluoruro de azufre, entre los más importantes. Los gases que
tienen esta propiedad se denominan Gases de Efecto Invernadero
(GEI/GHG’s).
El efecto invernadero se aprecia claramente en el planeta Venus.
La temperatura media de Mercurio (-67°C a 400°C) es menor que
la de Venus (470°C) pese a que este último está casi al doble de
distancia del Sol. La atmósfera de Venus es de aproximadamente
95,5% de CO2.
Otros gases comoel oxígeno y el nitrógeno, aunque se encuentran
en proporciones mucho mayores en la atmósfera, no contribuyen
al efecto invernadero.
Como resultado, el planeta se mantiene lo suficientemente templado
como para hacer posible la vida, pero una pequeña variación en
este delicado balance de absorción y emisión de energías puede
causar graves estragos.
Los productos de muchas actividades humanas contribuyen en
forma sustancial al incremento del efecto invernadero: la quema de
combustibles fósiles, la agricultura, la ganadería, la deforestación,
algunos procesos industriales y los depósitos de residuos urbanos
provocan el aumento de las concentraciones de estos gases con
efecto invernadero en la atmósfera.
Este aumento de las concentraciones de los GEI hace que la
capacidad de la atmósfera de retener parte de la energía reflejada
por la Tierra aumente, lo cual produce finalmente el calentamiento
global.
El aumento en la concentración de estos gases no sólo provocaría
cambios en la temperatura sino también en el clima mundial: alteraciones
en los regímenes de precipitaciones, incremento en la desertificación,
alteraciones en los ciclos agrícolas y el derretimiento de los hielos,
lo que incrementaría el nivel del mar causando inundaciones en las
zonas costeras.
También el vapor de agua presente en la atmósfera realiza una
contribución importante al efecto invernadero. Pero, como las
actividades humanas no cambian la concentración de este gas, no
se lo incluye entre los gases considerados en este análisis.
Al respecto, en 2001, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio
Climático de las Naciones Unidas (PICC/IPCC), comunicó en uno
de sus informes:
“Existen pruebas nuevas y más convincentes de que la mayor
parte del calentamiento observado durante los últimos
cincuenta años, se puede atribuir a actividades humanas.”
Fuente: Cambio Climático
Proyecto Ciudadanía Ambiental Global 2005
PROYECTO DE CIUDADANIA AMBIENTAL GLOBAL
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
Oficina Regional para América Latina y el Caribe (PNUMA/ORPALC)
Boulevard de los Virreyes 155, Colonia Lomas de Virreyes
11000, México D.F., México
Tel.: (52) 55-5202-4841
Fax:(52) 55-5202-0950
Correo Electrónico: ciudadania@pnuma.org
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